Granulometría de suelos

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Granulometría de suelos
Suelo de Marte - MARS.NASA.GOV

El análisis granulométrico de suelos consiste en la clasificación de las partículas que forman los suelos separándolas por su tamaño.

Granulometría por tamizado

La granulometría por tamizado es un modo de medir los tamaños de partículas haciéndolas pasar por mallas (o tamices) de distintas aperturas. La apertura se denomina luz del tamiz..

Empleando una serie de tamices normalizados apilados y numerados en orden de apertura decreciente conseguimos determinar la distribución de tamaños de las partículas del suelo. Debajo de la columna de tamices se coloca el tamiz ciego.

Lo que queda retenido en un tamiz tiene un tamaño de partícula comprendido entre su luz y la del tamiz inmediatamente anterior. Pesando la masa retenida por cada tamiz con respecto a la masa total de la muestra de suelo obtenemos el % en peso de material para cada intervalo de tamaños.

No obstante, para dibujar las curvas granulométricas se emplean los porcentajes retenidos acumulados es decir, los porcentajes retenidos en cada uno de los tamices si no existiesen sobre él ningún tamiz con una apertura mayor.

Caso de estudio: Ensayo para el análisis de granulometría de suelos por tamizado según ASTM D 421-58cybertesis.urp.edu.pe

Caso de estudio: Análisis granulométrico de suelos por tamizado según UNE 103 101: www.academia.edu

Granulometría óptica

La granulometría óptica es un procedimiento cada vez más empleado por las empresas mineras para medir los diferentes tamaños de grano de un material granular, información vital para reducir el costo de mantenimiento de la maquinaria. Este método óptico de análisis consiste en crear estadísticas a partir de una fotografía, analizando tanto la roca inactiva como la roca en movimiento para cuantificar el tamaño de sus fragmentos.

Clasificación de suelos

En las clasificaciones de suelos basadas en las características granulométricas se distinguen las distintas fracciones por el nombre más coloquial de algunos tipos de suelo, como arena gruesa, limo medio, arcilla, grava, etc.

Sin embargo, las distintas clasificaciones basadas en la granulometría no coinciden en la especificación de los límites adecuados, ya que cada ciencia mira el suelo desde distinto ángulo.

Todas estas clasificaciones tienen algo de arbitrario, al no poderse establecer divisiones claras entre los elementos de una serie continua y sería una gran ventaja el que un sistema fuese adoptado por todos los ingenieros constructores. En este sistema, las divisiones deberían corresponder, al menos de un modo aproximado, con cambios importantes en las propiedades de los suelos, y las distintas fracciones deberían ser reconocibles a simple vista o mediante ensayos de campo sencillos.

Glossop y Skempton demuestran que estas condiciones las cumple él sistema de clasificación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (M.I.T.), propuesto por Gilboy en 1930. Este sistema de clasificación basado en la granulometría del suelo difiere poco del de las normas DIN.

Pero no es sólo el tamaño de los granos la propiedad que influye en el comportamiento de los suelos. La compacidad, forma de los granos y distribución granulométrica, entre otras, son todas propiedades muy importantes. En el caso de las arcillas, su composición mineralógica es fundamental.

Además, los resultados del análisis granulométrico de un suelo varían, sobre todo en la fracción fina, según la técnica empleada, que debería especificarse en cada caso.

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