Ingenieros de Caminos Ilustres: Leonardo Torres Quevedo

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Museo Torres Quevedo - Escuela Superior de Ingenieros de Canales, Canales y Puertos de Madrid

El Museo Torres Quevedo, situado en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos de Madrid, está dedicado a la figura de Leonardo Torres Quevedo, un ingeniero de caminos e inventor español que fue una gran figura internacional de la ingeniería. Aunque el galardón más importante de la ingeniería en España lleva su nombre, la figura de este ingeniero sigue siendo desconocida para el gran público.

Leonardo Torres Quevedo nació en 1852 en Santa Cruz de Iguña (Cantabria) y se graduó en la Escuela Oficial del Cuerpo de Ingenieros de Caminos en 1876. En 1913, Torres Quevedo diseñó una de sus obras clave: el Spanish Aerocar, el transbordador que cruza las cataratas del Niágara y que, desde 1916, sigue en activo.

En 1889, en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid presentó su obra “Memoria sobre las máquinas algébricas” que, junto a “Sur les machines algébriques“, presentado en Burdeos en 1895, y “Machines a calculer“, en la Academia de Ciencias de París en 1900, representaron la base de los trabajos de Torres Quevedo enfocados en la computación y en el desarrollo de las primeras calculadoras digitales.

En 1902 presentó uno de sus primeros trabajos en el mundo de los dirigibles, los que eran controlados a distancia y carecían de piloto, gracias a los que el Servicio de Aerostación Militar del Ejército de España construyó el primer dirigible del país, llamado España.

Al año siguiente, se presentó el Telekino, uno de sus inventos más importantes y que le hizo pionero, junto a Nikola Tesla, en el desarrollo de sistemas de control remoto mediante ondas de radio.

El Telekino: un autómata para controlar mecanismos a distancia

Reconocido en el año 2007 por el IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers) como uno de los “grandes hitos de la ingeniería a nivel mundial”, el Telekino fue uno de los inventos más relevantes de Leonardo Torres Quevedo con el que pretendía controlar a distancia un globo aerostático.

Entre 1912 y 1914, se publicó “Ensayos sobre Automática” y desarrolló el autómata llamado “El Ajedrecista“, un sistema electromecánico que era capaz de jugar al ajedrez contra un humano y que hizo muy conocida la figura de Torres Quevedo a nivel internacional.

En el Museo Torres Quevedo se pueden ver prototipos del Ajedrecista

Durante sus últimos años de carrera formó parte de la Real Academia Española (en el sillón que había dejado Benito Pérez Galdós), fue elegido Presidente de la Sociedad Matemática Española, se le otorgó el título de Doctor Honoris Causa por la Sorbona de París y fue nombrado Miembro Asociado de la Academia de Ciencias de París.

Además del Telekino y El Ajedrecista, este ingeniero desarrolló también máquinas electromecánicas para resolver ecuaciones algebraicas (capaces de resolver ecuaciones de ocho términos) y, fuera del ámbito de los autómatas, llegó a diseñar y patentar un puntero láser y un proyector para su uso en el campo de la docencia.

Fuente: eldiario.es

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